El 8 de marzo no sólo es una marea violeta, también es una marea verde.

Somos muchos los que sentimos que la tierra está conectada a lo femenino y que luchar por los derechos de una va asociado con los derechos de la otra.

La mujer es como la tierra nutridora y generadora de vida. Sus ciclos y los de la naturaleza se entrelazan con frecuencia.

Sabemos que estamos interconectados, que nuestros avances no pueden ser a base de anular o explotar a otros.

Mostramos con nuestra alegria, con nuestros cantos, con nuestro color y belleza que estamos aquí para reestabler el equilibrio natural.

Ojalá la alegría del día de ayer nos llene de fuerza para extender este movimiento de amor.